Testimonios

 

TESTIMONIOS:

  
  • Sexo
    “Adicción al sexo”: no creía que fuese una enfermedad, fue difícil al principio del tratamiento de desintoxicación considerarlo una enfermedad. Se tiende a pensar que es algo relacionado con la perversión, o que es algo que eliges por el morbo. Pero no, fue un descontrol de mi vida, una prisión y un sufrimiento constantes. Mi forma de consumo consistía en la búsqueda de contactos, ya fuese por Internet u otros medios, y el desplazamiento hasta los lugares donde se ejercía la prostitución. Me costó mucho darme cuenta de la situación en la que estaba metido. Después de consumir tenía sentimientos de culpa constantes, pero cuando me volvían a entrar ganas de consumo era incapaz de pararlo y sentía la necesidad de hacerlo. La única solución que encontré fueron las terapias. Llegué a ellas con un matrimonio a punto de romperse, mi mujer se sentía engañada, y yo con unos remordimientos y un malestar que fueron necesarias varias terapias individuales y de pareja para lograr superar el problema. Pero lo logramos, trabajando juntos lo conseguimos. Con la ayuda necesaria, aprendí a solucionar mis problemas enfrentándome a ellos (no evitándolos), ahora trabajo las emociones que me hacen sentir mal y que antes hacían que acabase consumiendo. Ya no evito las cosas, ni las tapo.
  • Ludopatía
    Tiré mi vida por la borda jugando. Un día me encontré en el hospital, tras 40 años jugando, a punto de morir por los efectos de la adrenalina provocada por jugar. Y, en ese momento, tomé la decisión de ponerme en manos de especialistas para solucionar mi problema, problema del que no fui consciente hasta que me vi en ese sitio y de esa forma. El juego me hacía daño, tenía el control sobre mí y no era capaz de pararlo. Con ayuda de terapias aprendí que no era un vicioso, como yo me llamaba, sino un enfermo. Porque la adicción es una enfermedad que hay que tratar. Da igual si eres adicto a una droga, al juego o al sexo, el caso es que a mí el juego era lo que me quitaba la vida, me hacía perderlo todo, y sentirme cada vez peor. En mi caso, el juego lo consideraba menos peligroso ya que no era una sustancia que me tomaba, pero estaba equivocado, no hay drogas mejores que otras. La realidad es que para mí el juego es la peor porque era la que a mí me hacía daño.
  • Cocaina
    Como buen adicto que soy, empecé a consumir en mi adolescencia. Todos lo hacíamos y yo uno más. Nunca piensas que tú no llegarás a estar como ése, ni a tomar esa droga, pero a todo se llega. Y con el paso del tiempo, te das cuenta que tu mujer te planta el divorcio, tus hijos no te dirigen la palabra, y tienes una empresa endeudada. El alcohol fue lo primero que tomé, pero a medida que la situación se iba complicando se me ocurrió la fantástica idea de sustituir el alcohol por la cocaína, porque así mi familia no lo olería y mis consumos pasarían más desapercibidos si sólo tomaba cocaína. Obviamente, ni solucioné mi matrimonio, ni mi familia se reconstruyó, y mi empresa cada vez iba peor. Cuando toqué fondo, agaché las orejas, me di cuenta del problema que tenía y los que se generaban a raíz de él, y empecé a tomar medidas. Pasé por varios tratamientos de adicciones sin sentir que solucionaba mi problema. Hasta que llegué a un centro de tratamiento donde me enseñaron que no sólo consistía en no drogarse, sino en trabajar todo aquello que me hacía y me sigue haciendo daño, solucionarlo (aunque cueste) enfrentándome a ello, en vez de taparlo con la droga. Y a día de hoy, utilizando lo que aprendí, vuelvo a vivir con mi mujer y mis hijos, nuestra relación es muy buena, y mi empresa poco a poco genera beneficios.
  • Porros
    Mis días se basaban en estar todo el rato en el parque con mis amigos, que más tarde entendí que no eran amigos sino compañeros de consumo. No tenía ningún tipo de motivación ni aspiración en la vida, únicamente fumaba. Era como estar en el mismo sitio durante días a días, estaba parado. Y acabó convirtiéndose en años. Con ayuda de mi familia, acudí a terapias, donde me di cuenta que para obtener resultados diferentes debía cambiar varias cosas de mi vida. Y la sorpresa fue que nunca creí que lo que me pasaba fuera consecuencia de los porros, hasta que lo experimenté por mí mismo. Y me gustaría recalcar la poca importancia, o la ignorancia que incluso yo mismo he tenido, sobre los porros. No son terapéuticos y mucho menos son menos dañinos que el resto de drogas. Son una más.
  • Alcohol
    Soy una madre de familia que durante 23 años mi vida giraba en torno al alcohol. Al principio lo utilizaba por tema social, pero acabó siendo algo que tomaba de manera habitual todos los días. Esperaba los momentos en los que me quedaba sola, o los buscaba yo misma, para bajar a la tienda de abajo y comprarme varias latas. Busqué ayuda porque creía que era algo que controlaba y que sólo hacía cuando yo quería, pero en realidad era el alcohol el que me controlaba a mí. Yo acudía a él cada vez que mi cuerpo me lo pedía o cuando tenía una sensación que no me gustaba y no quería enfrentarme a ella. Las terapias de tratamiento de alcohol me enseñaron a comprenderme a mí mismo, a gestionar mis problemas, y a identificar esas sensaciones y trabajarlas de una manera adecuada. Todo esto me ayudó a entender que el alcohol no es algo necesario, todo lo contrario, es un problema añadido que lo único que hacía era impedirme ver la realidad. He aprendido que no es algo que quiera en mi vida.
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