¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE LAS ADICCIONES Y LA NUTRICIÓN?

La alimentación es un punto muy importante a tener en cuenta durante el tratamiento de las adicciones. Ya no sólo como necesidad vital si no como ayuda en el tratamiento. Cuando las personas están en consumo dejan su supervivencia en un segundo plano y por tanto los hábitos de vida saludables, en cuanto a alimentación, brillan por su ausencia. No hay que olvidar que el comer, junto a otras actividades como socializar, practicar sexo, reírse… estimulan de por sí nuestro sistema de recompensa y nos hacen sentir bien. También es verdad que cuando estamos en consumo, o acabamos de abandonarlo, estas actividades no nos generan la satisfacción que deberían. Una correcta alimentación desde el inicio de nuestro tratamiento puede ayudarnos a ir organizando de nuevo nuestra vida de “fuera para adentro”. Es importante cumplir los horarios de alimentación y tener una dieta variada. Esta correcta alimentación y el ir cumpliendo pequeños objetivos poco a poco nos hace sentir bien y va añadiendo granitos de arena a nuestra autoestima, que tras años de consumo ha quedado totalmente destruida.

No hay que olvidar que el efecto de algunas drogas está directamente ligado al tipo de alimentación. Hay drogas estimulantes, como por ejemplo la cocaína, que provocan la ausencia de hambre. Además, el consumo de estas drogas trae consigo el aumento del número de horas sin dormir por lo que la persona en consumo puede pasarse varias horas, o días, sin alimentarse. Hay otro tipo de drogas, como los porros, que hacen justo lo contario: aumentan de manera importante nuestro apetito rápidamente por lo que puede que el paciente, tras haber consumido esta droga, se dé atracones de comida. Esto puede derivar en obesidad, problemas de colesterol, tensión azúcar..


¿Afectan las adicciones a nuestra nutrición y viceversa?

La alimentación en las adicciones constituye un arma de doble filo. Nos resulta beneficiosa desde el punto de vista de seguir pautas y “dar orden” a nuestra vida pero también es peligrosa si se utiliza como sustitución al consumo.

Por un lado, podemos decir que la alimentación nos ayuda a regular los procesos cerebrales que se han visto afectados por el consumo (al igual que el deporte). Hay determinados alimentos, que por su composición, actúan como un “antidepresivo” natural. Estamos hablando de los alimentos que contienen azúcar (si es natural, mejor). Los alimentos dulces nos ayudan en nuestro proceso de desintoxicación de forma directa. Como observamos a continuación, la curva de “ganas de consumo” es muy similar a la curva de la ansiedad:

 

 

Esto quiere decir que cuando las ganas de consumir están en su máximo apogeo (la parte superior) no nos queda otro remedio que esperar a que bajen. Esta bajada es más rápida si se consume algo dulce. El azúcar nos ayuda a regular nuestro sistema de recompensa de forma que estos picos de consumo se pasen más rápido.

En el otro lado y, pese a que como hemos indicado, el uso del dulce nos puede resultar beneficioso, hay que tener cuidado de que no se convierta en abuso. Como veíamos, a través de la alimentación podemos estimular nuestro sistema de recompensa que es, precisamente, el mismo sistema que se activa cuando estamos en consumo. Es por ello que debemos tener cuidado en no acabar utilizando el azúcar como sustitutivo de la sustancia de la que nos estamos desintoxicando.

Creado en: 14 noviembre, 2019, por : ATIEMPO Adicciones

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