La alimentación emocional
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La alimentación emocional

¿Qué es la alimentación emocional?

Hoy vamos a hablar de un concepto que, a lo mejor, nos resulta desconocido pero que todos hemos experimentado. Se trata de la alimentación emocional o hambre emocional. ¿Has utilizado alguna vez la comida para gestionar una emoción que te estaba resultando incómoda? O dicho más fácil: ¿Comes chocolate cuando estás triste, aunque no tengas hambre? Muchas veces utilizamos la comida para paliar algo más profundo. Aunque puede ser que esto lo hagas de vez en cuando y no constituya un verdadero problema, hay enfermedades que se basan en este problema.

Determinados trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo los que tienen que ver con una ingesta compulsiva (bulimia y trastorno por atracón) están muy relacionados con esta alimentación emocional. Aunque también puede derivar en justo lo contrario y acabar restringiendo comida como forma de tener “restringidos” nuestros sufrimientos. El uso que se le está dando a la comida y el aumento de peso son los síntomas de que algo está pasando en nuestro interior. En resumen, utilizamos la comida para paliar dolores internos que no queremos, o no sabemos identificar y luego mostramos preocupación hacia nuestro cuerpo que es, únicamente, la evidencia constatable que hay algo que no está funcionando bien.

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¿Cómo identificar la alimentación emocional?

Es importante aprender a identificar la alimentación emocional para salir del caos que ella misma produce. Nos mete en un bucle del que es complicado salir. Aquí te damos unas claves para que identifiques el hambre emocional del hambre fisiológica. Es hambre emocional cuando:

  • Has tenido una comida reglada hace menos de 3 horas (desayuno, almuerzo, comida, merienda o cena)
  • Te apetece algo en concreto: un dulce, un bollo… No te vale cualquier comida.
  • Estás sintiendo una emoción que te cuesta manejar: tristeza, ansiedad, aburrimiento…

¿Cómo superar la alimentación emocional?

Para aprender a manejar el hambre emocional lo primero será aprender a diferenciarla del hambre real, para ello nos podrán ayudar las claves indicadas anteriormente. Si tenemos mucha hambre emocional, esto quiere decir que nuestro manejo emocional no es el más adecuado. ¿Esto que quiere decir? Que hay determinadas emociones que se nos “hacen bola” y que nos resulta complicado encajarlas y procesarlas con normalidad. Además del aprendizaje en este manejo también podemos utilizar alguna herramienta que nos permita llevar esto de la mejor manera posible en nuestro día a día:

  • Ser estrictos con los horarios de comidas
  • Realizar ejercicio físico con regularidad
  • Dormir las horas necesarias
  • Tener horarios establecidos: tener una rutina sana para seguir
  • Hablar de lo que nos pasa: tener a alguien a quién contárselo
Creado en: 20 febrero, 2020, por : ATIEMPO Adicciones

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