Preguntas Frecuentes

Ser padre o madre de un hijo adolescente conlleva, en ocasiones, sentirse perdido, confuso y agobiado por los cambios bruscos que se producen en esta etapa. En menos de un año, pasamos de vivir con un niño o niña que juega en el parque y nos necesita, a negociar las horas de salida y entrada con un adolescente que quiere marcar distancias con nosotros.

Preguntas frecuentes sobre adicciones

Para asesorar y ayudar a los padres y madres en esta etapa tan delicada, “A tiempo Adicciones” cuenta con un equipo multidisciplinar de especialistas que acompañan y guían a las familias en estos momentos en los que las dudas los agobian.

Hoy damos respuesta a las quejas y preguntas frecuentes sobre adicciones más repetidas en nuestra consulta:

He pillado a mi hijo fumando porros, ¿Qué puedo hacer?

Primero, busca información. Aprende todo lo que puedas sobre el cannabis e investiga si ha ocurrido de manera aislada o es algo que se repite en la vida de tu hijo. ¿Cómo le sentó? ¿Qué consecuencias tuvo el consumo? ¿Con quién estaba?

Intenta que tu hijo no se sienta juzgado cuando responda a estas preguntas para que se abra de manera franca y honesta. Escúchalo y, en base a sus respuestas, toma la decisión más adecuada: conversación, disciplina y/o ayuda profesional con un Tratamiento de adicción al cannabis.

Cuando el consumo es puntual, es recomendable aplicar consecuencias disciplinarias que reflejen nuestra oposición al consumo de drogas. Esto puede incluir permanecer en casa sin salir, llegar temprano o quedarse sin la paga semanal. En estos casos, un castigo puede ser efectivo; sin embargo, cuando el uso de drogas y alcohol es más intenso es necesario recurrir a otros métodos para frenar el consumo.

¿Cómo hablo con mis hijos/as de drogas?

Una conversación honesta y franca con tus hijos/as puede ayudarte a entender sus sentimientos y motivaciones, los miedos y la situación que los lleva a consumir.

Puede que tu hijo haya usado las drogas como un intento de ser aceptado por su grupo de amigos o como una forma de reducir el malestar o el aburrimiento. Sea cual sea la razón por la cual tu hijo/a ha consumido, ayúdale a encontrar un método alternativo que le ayude a conseguir su objetivo, sea el que sea.

Antes de hablar con nuestros/as hijos/as de drogas, debemos informarnos nosotros. Utilizar fuentes de información y científicas es imprescindible para poder desmontar todos esos mitos y creencias que tiene nuestros hijos sobre las drogas. La web del NIDA (Instituto Americano de Drogas de Abuso), que está traducida al castellano, puede ser una buena fuente de información sobre este tema.

Mi hijo no quiere dejar de tomar drogas, ¿qué puedo hacer?

Cuando los/as hijos/as consumen drogas, nuestra confianza en su buen juicio y su responsabilidad desaparece.

En este punto, el manejo de las normas y limites en la familia (especialmente los relacionados con el manejo del dinero y los horarios) son fundamentales para frenar el consumo en nuestros hijos. Hay que tener en cuenta que dejar el consumo es un proceso lento y costoso, y durante este tiempo, los padres deben mantener su postura de rechazo absoluto al consumo de manera firme.

Cuando sospechamos que el consumo de drogas de nuestro hijo se ha convertido en un problema debemos recurrir a buscar ayuda profesional. Muchas familias esperan que el problema se resuelva de manera natural, pero en la mayoría de los casos esto no sucede. Las drogas modifican el cerebro de tal forma que se hace muy difícil frenar el consumo por uno mismo y es necesario pedir consejo de expertos.

La convivencia en casa se ha hecho insoportable por la adicción de mi hijo y no sé qué más hacer.

En algunas ocasiones el consumo pone en riesgo la convivencia familiar, ya que nuestro/a hijo/a no está dispuesto a dejar de consumir. Esta situación genera una gran tensión familiar que acaba por hacer muy difícil la convivencia.

Ante este panorama, los padres se plantean volver atrás y ceder ante el consumo. Aceptar estos chantajes en favor de la convivencia es la forma que tiene el consumidor de conseguir salirse con la suya.

Debemos dejar claro a nuestros hijos/as que no les estamos negando el apoyo, sino que son ellos quienes están rechazando la ayuda que les brindamos. También es importante remarcar los aspectos positivos y ventajas que obtendría en la convivencia familiar si dejase el consumo.

En este punto, manejar los sentimientos de culpa es una tarea complicada para los padres, que pueden verse sumidos en ellos.

Mi hijo no quiere acudir a tratamiento de adicciones

Llega un momento en el que las cosas se vuelven muy difíciles y es necesario pedir ayuda profesional. Y es en este punto cuando muchos adolescentes no quieren dar su brazo a torcer y no aceptan acudir a tratamiento.

El miedo, la comodidad o la sensación de que ellos nunca podrán dejar de consumir son barreras que impiden a nuestros hijos acudir al profesional. Por ello, es importante que hablemos con ellos para explicarles la confidencialidad con el terapeuta y desmontar todos estos prejuicios. Además, el conveniente hablar desde la perspectiva de “mejorar” más que desde el problema.

Debemos hacer saber a nuestros hijos/as que el no acudir no es una opción. Debemos dejar claro que la participación o no en la terapia es opcional, pero no así la asistencia.

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