¡He pillado a mi hijo fumando porros!
Blog - como hablar con mi hijo de los porros - Atiempo Adicciones Madrid

En la clínica recibimos muchas llamadas de padres alarmados porque han descubierto que sus hijos han empezado a consumir cannabis. Ningún padre quiere que su hijo consuma marihuana, y buscan asesoramiento sobre cómo tratar este tema con ellos. Y no solo porque es ilegal, sino porque el consumo de porros está asociado a problemas graves como la adicción, problemas judiciales, absentismo escolar y otros.

En un artículo anterior, hablábamos sobre como actuar si nuestro hijo tiene adicción al cannabis. Hoy, trataremos aquello que deberías saber antes de hablar con tu hijo sobre la adicción a los porros.

¿Qué debo saber antes de hablar con mis hijos de porros?

Descubrir que nuestros hijos adolescentes están fumando porros plantea un escenario que muchas veces los padres no sabemos cómo afrontar. Ante esta situación, los padres quieren evitar o frenar el consumo de sus hijos. Y sin embargo, se encuentran con dos grandes escollos que no muchas veces no saben cómo salvar:

  • No encuentran el momento adecuado para hablar con ellos de drogas.
  • No saben qué decir o cómo afrontar la conversación.

Hoy en el blog damos algunas indicaciones sobre cómo tratar el consumo de cannabis con nuestros hijos. Es difícil encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de ciertas normas o ceder ante determinadas conductas de los hijos. Nuestros hijos adolescentes crecen, cada vez son más mayores, y en consecuencia exigen mayor nivel de libertad. Por ello, es útil y necesario que antes de hablar con ellos sobre su consumo tengamos claras algunas ideas:

  1. Dejar clara nuestra posición

    Lo más importante es posicionarse de manera clara y rotunda en contra del consumo de cualquier tipo de sustancia.

  2. Que lo hagan “todos” no significa que esté bien

    Es posible que el adolescente tenga un grupo de amigos que consume. Pero, además, debe contar con otros referentes o figuras a seguir con comportamientos sanos que le ayuden a establecer límites claros entre lo que está bien y mal. Si este no es el caso, dale a tu hijo la oportunidad de conocer a nuevas personas alejadas del consumo. Puede encontrar estos referentes en muchos sitios:

    Familia: un hermano mayor, o un primo…
    Escuela: compañeros de clase, profesores…
    Sociedad: personajes públicos, amigos del barrio…

  3. Una experiencia con las drogas no tiene porqué desembocar en un problema

    Por ello, es necesario indagar sobre la intensidad y frecuencia del consumo. No es lo mismo una experiencia ocasional que un hábito de consumo. Es importante conocer las consecuencias que ha traído a la vida de nuestro hijo para valorar el alcance del problema.

  4. Debemos tratar el tema con preocupación, no con mal humor

    Los enfados, los chillos o las riñas solo sirven para que nuestros hijos se reafirmen en el consumo. Conectaremos mucho mejor con nuestro hijo si tratamos el tema con la preocupación que merece, pero calmados y tranquilos.

  5. Es necesario mantener la calma

    Hablar con un tono calmado y sereno, haciéndonos escuchar, pero también escuchando lo que nuestros hijos tengan que decirnos. Saber qué piensa, qué siente y qué hace nuestro hijo va a ser fundamental para delimitar el alcance del consumo. Conociendo cuáles son sus opiniones y creencias podremos descubrir la mejor estrategia para frenar el consumo de los porros. También debemos preguntar sobre sus fuentes de información sobre este tema y facilitarle el acceso a información objetiva y veraz.

  6. El castigo no siempre es la solución

    Recurrir al castigo para cambiar determinados comportamientos y actitudes de nuestro hijo puede que no sea lo más adecuado. Más que eliminar las conductas perjudiciales debemos promover y fomentar aquellas conductas positivas que realiza nuestro hijo. Presta atención a sus esfuerzos para actuar de forma responsable y elógialos mediante cumplidos o incluso algún tipo de premio.

  7. Permite el enfrentamiento moderado

    Los adolescentes, por definición, tienen tendencia a desobedecer y saltarse algunas normas como una forma de reafirmar su independencia. Por tanto, es necesario tolerar cierto grado de enfrentamiento con nuestro hijo, siempre que no se falte al respeto ni afecten de forma irreversible a la relación entre él y nosotros.

  8. Respeta su privacidad mientras sea posible

    Es importante hacer respetar las normas en casa, pero tampoco debemos vulnerar la intimidad y privacidad de nuestros hijos. El hecho de registrar su habitación o sus pertenencias en busca de sustancias puede hacer que nuestra relación y confianza con ellos se deteriore. Así pues, a no ser que el consumo y sus consecuencias se hagan muy evidentes, respeta su entorno.

Sin embargo, en algunos casos estas medidas no consiguen frenar el consumo de porros en nuestros hijos. En estas situaciones, debemos ponernos en manos de profesionales cualificados que nos enseñen a manejar a nuestros hijos adolescentes y a frenar el consumo de sustancias. En ocasiones, será necesario que sean los adolescentes los que acudan a tratamiento para poder evaluar cuál es el papel que cumplen las drogas en su vida y poder ofrecerle otras formas de enfrentar estas situaciones.

¿Cómo consigo que mi hijo acepte ir a terapia?

Cuando existen problemas de consumo, muchos adolescentes y jóvenes se resisten a acudir a un centro en busca de ayuda. En estos casos, es importante indagar sobre la razón por la que nuestros hijos no quieren acudir a terapia. Pueden tener alguna razón concreta, como el miedo a que el terapeuta hable con los padres sobre lo dicho en la terapia, o la vergüenza a acudir a un centro a hablar de su vida. En estos casos, es importante recordar a nuestros hijos el tema de la confidencialidad.

Otra forma de involucrar a nuestros hijos en terapia es haciéndoles partícipes de la selección del centro al que acudir. Puedes visitar dos o tres centros especializados en adicciones e invitarlo a que sea él quien decida con cual quedarse. Sentir que es uno mismo quien decide va a facilitar la relación del terapeuta con el/la adolescente.

Marcar un plazo de tiempo como periodo de prueba (de mínimo seis sesiones), es otra forma de acercarlo al tratamiento. Pasado este tiempo, la mayoría de los chicos reevalúan su rechazo inicial y acceden a venir de forma voluntaria.

Por último, es importante que recordemos a nuestros hijos que somos los padres quienes establecemos la estructura y las normas en la familia. Por ello, si el adolescente sigue negándose a ir a terapia, dile, de manera calmada y firme (cuidado con el enfado), que no acudir no es una opción. Ir a terapia es obligatorio, luego él puede decidir si participar o no en ella. Nuestros hijos necesitan que marquemos límites y seamos claros y fuertes con ellos.

Consúltanos

En Atiempo Adicciones contamos con un equipo multidisciplinar especializado en el consumo adolescente, que se dedica a prevenir y frenar el consumo de los más jóvenes. Disponemos de terapias especializadas para el Tratamiento de adicción al cannabis y el Tratamiento de adolescentes conflictivos. Puedes solicitar información en el teléfono 673 139 280.

 

Creado en: 27 abril, 2017, por : ATIEMPO Adicciones

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